Después de la marcha…

La euforia y entusiasmo de la marcha del 30 de agosto ya pasó, y es probable que las menciones en los medios se vuelvan cada vez más esporádicas con la llegada de las fiestas patrias, el nuevo periodo de sesiones ordinarias en el Congreso, o algún otro tema de coyuntura. Sin embargo, lo que no quedará atrás es el sentimiento de inseguridad y temor con que viven muchos mexicanos.

A rescatar quedan algunos puntos. Una de ellas es el reclamo de la sociedad: ¡ya basta, pónganse a trabajar! O el contundente: ¡si no pueden, renuncien!

Este tipo de respuestas son las que, bien encaminadas, pudieran generar una mejor rendición de cuentas. Sin embargo, para que esto suceda faltan mecanismos institucionales como la reeleción de legisladores y otros más que la acompañen, sobre los cuáles escribiré después. Por el momento, para aquellos que piensan que la reelección en el Congreso no es útil, sería bueno que imaginaran como jugaría el tema de la inseguridad en las próximas elecciones intermedias.

Loable es también la labor de “Iluminemos México.” Es natural que una movilización social no pueda mantenerse a tope durante mucho tiempo. Es entonces cuando resulta útil el activismo y presión que ejercen organizaciones de la sociedad civil sobre un tema en particular. Propuestas como la creación de un Instituto Ciudadano de Prevención del Delito son no sólo una muestra de iniciativa ciudadana, sino una guía de los esfuerzos que el gobierno debiera apoyar.

Finalmente, lo que no podemos dejar atrás son los compromisos que las autoridades hicieron, con todo y plazo (algunos vencen en menos de seis meses). Ojalá que veamos el mismo entusiasmo, ingenio y esfuerzo para tomar tribunas y descalificarse entre ellos, pero ahora al servicio de los ciudadanos. Después de la marcha quedará el clamor de la gente: “¡ya basta, pónganse a trabajar… y si no pueden, que renuncien!”

  1. Si no pueden, ¿que renuncien?

    Primero que nada, quiero felicitar a Alfredo por iniciar este esfuerzo de discutir la situación mexicana desde otra(s) perspectivas, y por proveer un espacio en donde se puedan poner ideas sobre la mesa y “ver que pasa”.

    Con respecto a este posting sobre el clamor de todos los mexicanos (tanto en México, como en el extranjero) para exigir se resuelva la inseguridad, me parece interesante la reacción general y la frase del Sr. Marti, ya inmortalizada de “si no pueden, que renuncien”. Ojo, con este comentario no quiero minimizar el sentimiento generalizado acerca de la inseguridad, simplemente, en esta ocasión me enfoco en un hecho particular y trato de verlo desde una óptica distinta. Finalmente el chiste es poner ideas y generar discusiones constructivas.

    Si bien, entiendo plenamente la frustración y el enojo hacia las autoridades que la frase “si no pueden, que renuncien” conlleva, creo importante analizarla un poco. Esto también está muy relacionado con la rendición de cuentas, pues los funcionarios públicos deben de entregar resultados de su gestión, y claramente, las autoridades de seguridad (en cualquier nivel) no están generando estos resultados, por ende, si no pueden, que renuncien. Hasta aquí todo bien, y supongamos que renuncian. Otros vendrán a ocupar los lugares vacíos, y estos que vengan tendrán que ser medidos con la misma vara: “si no pueden, que renuncien”. ¿Podrán? Aunque me tachen de pesimista, me atrevo a decir que seguramente no. Por lo tanto, que renuncien…y otros vendrán, y el ciclo empieza de nuevo.

    Como dije antes, entiendo y me sumo a la frustración que nos lleva a gritar “si no pueden, que renuncien”, sin embargo es necesario que en estos momentos en que tanto está en juego, nos detengamos a pensar en la real magnitud del problema y en acciones eficaces que puedan impactar positivamente la situación actual, tal como la creación del Instituto Ciudadano de Prevención al Delito, mencionado en este post. Y para no extenderme más, aprovecho el espacio que Alfredo ha proporcionado para dejar abierta la puerta a la discusión de más propuestas.

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  2. Me parece que esta es la entrada más adecuada para la siguente reflexión. Hace un par de años me tocó festejar la conmemoración de la independencia desde la sede de la O.E.A. en Washington DC, hoy estoy en la Ciudad de México y aún cuando el sentimiento es profundo y grande; cuando se está lejos, el sentimiento es aún más fuerte por contar con un alto componente de añoranza. Hoy, dos años más cerca del bicentenario del nacimiento de este país, no puedo más que pensar y tratar de profundizar en el significado de estos 200 años. Este par de cientos; ¿nos hace un país más maduro?, ¿más formado?, ¿más estable? o simplemente estamos entrando en la adolescencia como nación. No es posible dejar a un lado el pasado prehispánico de este país; el cual, aporta de diversas maneras al México que somos hoy. Sin embargo, si pensamos en la historia milenaria de naciones como China y Japón, así como en la falta de integración entre nativos y colonizadores en México, podemos ver una gran diferencia en el inicio de la historia como nación, así como el largo camino por recorrer que tiene nuestro joven país.

    Es verdad que México tiene mucho potencial; su posición geográfica, los más de 100 millones de personas, las aptitudes de esa gente, etc., nos hacen pensar que podríamos estar en otra posición económica, cultural y social. Sin embargo, el tener potencial (lo cual es innegable) no significa mucho si no se hace por explotarlo, por hacer que valga.

    Asimismo, es un país que tiene mucho, pero tiene aún más por hacer, por alcanzar, por desarrollar. La primera idea en la que puedo pensar, es una mejor calidad de vida para esos más de 100 millones de personas, especialmente los que menos tienen. La segunda idea; ¿cómo llegar a ello?, y creo que la respuesta más básica radica en las palabras de la presidenta de Finlandia Tarja Halonen; “educación, educación y educación”. De este concepto parte el todo, sin dejar de entender que la educación no solo es en las escuelas, parte del hogar, el civismo y la educación (ambas parte integral de la educación) se encuentran en el hogar, en el seno de las familias. Desde ejemplos tan sencillos como el que los padres le dan a sus hijos cuando están al volante. Por otro lado, es fundamental, la eduación que se obtiene en la escuela. Los maestros son piedra angular del futuro de este país, para bien o para mal, está en todos hacer que sea para bien.

    Es claro que somos un país joven, con una carga histórica importante la cual se puede aceptar y seguir o vivir a través de ella y nunca ir hacia adelante. Y si tenemos la capacidad, el potencial y tantas oportunidades y cosas por hacer…simple…¿por qué no lo hacemos? Como es que Irlanda lo hizo, como es que Chile lo hace, como es que nosotros no…

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  3. Hola Alfredo, antes que nada te quiero felicitar por haber creado este blog. Me encanta la idea de tener la oportunidad de leer tus artículos y poder comentar sobre ellos.

    En relación a este artículo te cuento que desafortunadamente, yo no pude asistir este año a la marcha por cuestiones de salud; sin embargo, creo que el reclamo es en general y de todos los que vivimos en México. El reclamo es, sobre todo, porque el gobierno es responsable de otorgar una seguridad, es una obligación que no se deriva de un acuerdo apenas firmado.
    No queremos vivir con miedo, no podemos vivir con miedo.
    Esta exigencia no se trata de nada excepcional, lo único que queremos es que cumplan con su trabajo y aseguren la necesidad básica de cuidar y salvaguardar nuestra seguridad.
    Te mando un abrazo
    María Fernanda

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