¿Estado fallido o intentos fallidos de un Estado débil?

san-lazaro-clausuradoComo va la cosa, en Estados Unidos algunos piensan que el 2010 no sólo será el festejo del centenario de la Revolución y bicentenario de la Independencia de México, sino también el posible inicio de otro parteaguas en la historia de nuestro país: la era del “Estado fallido”.

Desde hace unas semanas se ha armado el revoloteo en torno a lo que reportó un estudio del Comando de las Fuerza Conjuntas de los Estados Unidos (USJFCOM): “que en el peor de los escenarios… hay dos estados grandes e importantes que pueden ser considerados para sufrir un colapso rápido y repentino: México y Pakistán”.  Aunque el reporte asegura que el caso de México parece menos probable, cualquier caída del país en el caos total requeriría la intervención de los Estados Unidos, por tratarse de un problema de seguridad nacional para ellos.

Tanto el gobierno federal como analistas, críticos y expertos han salido a desmentir que nuestro país sea o esté a punto de convertirse en un “Estado fallido”.  Estoy parcialmente de acuerdo con ellos, y habría que agregar que el reporte también debería considerar como seria amenaza el consumo de drogas en los Estados Unidos.  El Estado en México no está cerca de ser fallido, ni de colapsarse repentinamente.  Sin embargo, el hecho de que México tampoco sea un “Estado fuerte” deja abiertos muchos puntos para discutir y reflexionar.

En su libro “When States Fail: Causes and Consequences“, Robert Rotberg explica que entre muchas otras cosas un estado es fallido cuando la violencia interna lo consume, cuando es incapaz de proveer bienes y servicios públicos básicos, cuando su gobierno pierde credibilidad y cuando la continuidad del Estado se vuelve cuestionable e ilegítima en la mente y sentimiento de sus ciudadanos.  Aunque con matices algunos pudieran pensar que México encaja en esta descripción, son países como Zimbabwe, Somalia o Afganistán -entre otros- los que realmente pertenecen o han pertenecido a este grupo en los últimos años.  Más bien, en la categorización de estados fuertes, débiles, fallidos y colapsados que hace Rotberg, México se encontraría de media tabla para arriba en el grupo de los débiles.

Sin embargo, no todo es absolutamente negro o blanco, y pudiéramos decir que entre matices y áreas grises, algunas regiones del país se ven mejor que otras.   Entre esta diversidad encontramos que hay  barrios, colonias, municipios o estados completos en donde el Estado ha sido incapaz de monopolizar el uso de la fuerza, así como de asegurar que la ley se aplique, cumpla y esté por encima de todo.  Como consecuencia, en estas zonas la ley y fuerza que impera es la del capo, cabecilla o cacique en turno, quienes han ocupado los vacíos de poder que el Estado ha dejado, y quienes incluso ahora cobran a particulares a cambio de protección.

La creación de estos vacíos, y la actual estrategia para recuperarlos, demuestran que más que un Estado fallido lo que vemos en México son intentos fallidos de un Estado débil.  Primero, los vacíos se han creado por la incapacidad del Estado para crear oportunidades y condiciones de desarrollo para todos los mexicanos.   Ya he blogueado antes sobre los “compromisos olvidados“.  Sólo voy a recalcar que la desigualdad en la distribución del gasto social y el ingreso, así como en la provisión de bienes y servicios públicos -generalmente en favor de quienes menos necesitan- son el caldo de cultivo perfecto para crear inestabilidad, tensión social y a la postre la usurpación del poder por organizaciones criminales.

La corrupción y la nula rendición de cuentas han jugado un papel preponderante en el proceso.  Y aquí no solamente me refiero a la corrupción de los cuerpos policíacos y de seguridad, sino a la corrupción de políticos y funcionarios que se han enriquecido por el desvío de fondos públicos que debieran ser utilizados para el desarrollo, combate a la pobreza y fomento a la inversión, o que han pactado con el narco en sus comunidades.

toma-de-tribuna1Sin embargo, las fallas también se han dado por el letargo, y a veces “clausura”, institucional que el gobierno o actores políticos han adoptado ante los grandes retos para modernizar el país.  Para muestra, la foto al inicio de esta entrada, o esta otra a un lado.  También tenemos los momentos como la firma del acuerdo para la seguridad, justicia y legalidad, donde nuestra clase política puso ante las cámaras sus caras de arrepentidos y consternados, pero al igual que en otros eventos de está índole, todo queda en buenos propósitos sin verdaderos compromisos de cambio.  Al fin,  ¿qué importa la rendición de cuentas cuando no hay que sufrir las consecuencias? ¿Qué importa que el ciudadano de a pie no vea la suya, mientras como gobernante se pueda crecer, sobrevivir y disfrutar la vida a costa de sus bolsillos?

Si preocupan las fallas que han debilitado al Estado, más preocupan los intentos fallidos por recuperar el terreno perdido.  Ya nos dimos cuenta que la solución no estaba en solamente sacar al ejército para aplacar los ánimos.  El poderío de las organizaciones criminales es tal que pueden hacerle frente al Estado con cañonazos de municiones y billetes, que terminan doblegando hasta los más fuertes y honestos.

¿Qué hacer?  No está nada sencillo, y lo dejaré como material para otras entradas.  Mientras, me parece que una estrategia buena a largo plazo debe mirar a las fallas que propiciaron el debilitamiento del Estado, y los subsecuentes vacíos de poder ocupados prontamente por el crimen organizado.  Entre otras cosas esto implicará cero tolerancia al crimen, corrupción, pobreza, desigualdad… Sin embargo, el problema es que una política de cero tolerancia necesita de verdadero liderazgo y valor, y de eso no ha habido mucho en los últimos años.

  1. Breve pero interesante anàlisis de lo que sucede en el paìs, mencionando lo que lleva a la ingobernabilidad y al caos a una población, situaciones de dificil solución pero no imposibles de resolver.

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  2. Me parece estar de acuerdo y sin embargo no estarlo en algunos puntos. Por ejemplo, el Estado mexicano no es un Estado debil cerca del colapso.

    Entendamos el concepto “Estado” como aquella entidad capaz de aglutinar y controlar: territorio, poblacion y la centralizacion de la autoridad. Ninguna de las tres caracteristicas parece estar en peligro.

    “Centralizacion de la autoridad”
    La escalada de violencia que se vive en algunas regiones del pais debido a la lucha contra el narcotrafico es uno de los ejemplos mas representativos de la fortaleza del Estado mexicano asi como de su capacidad para centralizar la autoridad.

    Hasta el momento el Estado mexicano ha sido capaz de enfrentar al fenomeno del narcotrafico en una batalla abierta y armada. Desafortunadamente, esta no es la mejor estrategia. La batalla armada y abierta contra el Narcotrafico es desde el inicio una batalla perdida. El Estado, desde su creacion, no fue concebido para hacer frente a un fonomeno como el narcotrafico cuyos recursos economicos rebasan por mucho a los que cualquier Estado pueda tener. Asimismo, el Estado no ha sido reformado de tal forma que pueda hacer un mejor frente al narotrafico.

    Es cierto que el Narcotrafico ha logrado penetrar el aparato Estatal en Mexico. Es cierto que la presencia del Narcotrafico en las vidas de muchos (pero no la totalidad) de los mexicanos es muy fuerte y en algunos casos determinante. No obstante, el narcotrafico no ha sustituido el rol del Estado, ni tampoco ha asumido el contrato social que los ciudadanos tenemos con el Estado. El narcotrafico no nos representa. No ha sido constituido como un ente legal ni legitimo. No ha sido electo por la mayoria de la poblacion. Pero mas importante aun no es el encargado de garantizar nuestras garantias individuales.

    No esta al borde del colapso porque, institucionalmente hablando, el Estado mexicano es uno de los mas sofisticados. Sus marcos normativos y sus instituciones alcanzan la sofisticacion necesaria para hacer valer un Estado de Derecho. La inestabilidad social se ha hecho presente en nuestra sociedad de manera clara.

    “Territorio”
    Ni siquiera la creacion de los famosos Caracoles, que propiciara en su momento el EZLN, implican que el control del territorio se este perdiendo. Los Estados Unidos Mexicanos continuan siendo una Republica Federal. El papel que juega el cacicazgo, los paramilitares, entre otros fenomenos en algunas regiones del pais no representan “vacios”.

    “Poblacion”
    Es cierto que el Edo. ha perdido credibilidad frente a la poblacion. Pero no significa que el Edo. ha perdido el control. No estamos al borde de una revoluciun.

    Sin embargo, como sociedad mexicana, sufrimos todavia del sindrome del Edo. paternalista que se debe de encargar de todo y proveernos de todo. Tambien como sociedad nos negamos a cambiar. Nos negamos a aceptar que nuestra propia realidad ha cambiado. Ahora somos mas de 100 millones de mexicanos. En numero hemos logrado rebasar las capacidades del Edo. para actuar. La sociedad civil debe de asumir un rol mas proactivo. Debemos de ser una sociedad capaz de reasumir nuestra integridad, capaz de organizarse. No podemos esperar a que el Edo. nos de todo. La realidad ha cambiado y nosotros debemos de ser capaces de cambiar con ella.

    Por el contrario, el problema es que el Estado mexicano es un Estado “obeso” que ha perdido mobilidad, mas no fuerza. La burocracia ha crecido de tal forma que el Edo. que lo imposibilita a llevar a cabo las funciones que debe de realizar. Ha perdido la capacidad de adaptarse al cambio pero mas importante no se ha arriesgadoa cambiar.

    El Estado Mexicano no permite “vacios de poder” justamente porque centraliza la autoridad. En este caso en particular, habria que definir lo que entendemos por “poder” y su ejercicio pero esa es otra discusion. Lo que podriamos interpretar como “vacio” es precisamente la lentitud con la que el Edo. se mueve actualmente.

    Ademas denbemos de tomar en cuenta el entorno internacional. Las externalidades que afect5an directa e indirectamente el papel del Edo. mexicano. el narcotrafico es un fenomeno al que se debe hacer frente en efecto, reduciendo la demanda del consumo de drogas. La corrupcion tambien se combate con mayor educacion. Pero ninguna de las dos son tareas faciles. Especialmente si nosotros como poblacion no ejercemos nuestra responsabilidad de ser proactivos. Exigirle al Estado es un derecho pero organizarse y actuar tambien es nuestra obligacion.

    saludos!!

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