La prueba de manejo

swDespués de varios años de haber manejado en el D.F., el fin pasado tomé mi primera prueba de manejo.  Y no es que antes haya decidido pagar “mordida” ante la tradicional pregunta ¿con examen o sin examen?  Simplemente cuando saqué mi permiso de manejo, y posteriormente la licencia, nunca me pidieron tomar un examen de conocimientos ni incluso uno de la vista, con todo y lo cegatón que estoy.  La diferencia es que el sábado saqué mi licencia de manejo en el estado de Virgina en Estados Unidos, lo cuál me dejó algunas reflexiones sobre las diferencias de manejar en ambos países.

Para empezar, la burocracia no tiene fronteras, y en carne viva lo constaté después de pasar dos horas y media en la oficina del DMV de Virginia para tramitar mi licencia.  No sé si sea esa oficina en particular a la que he ido a realizar varios trámites (aunque me han dicho que es de las más eficientes de la zona), pero la atención es lenta y muchas veces el personal no conoce los requisitos para cada solicitud.  Incluso, para los que somos extranjeros y tenemos licencias de otros países, los bares en Washington son mucho más eficientes para verificar que tu licencia o identificación extranjera sea original y válida.  Lo peor de todo fue que de las dos horas y media que estuve ahí, fácilmente una hora con cincuenta minutos fueron de espera.

A pesar del calvario sufrido, es buena medida que la gente tenga que pasar dos pruebas teóricas (una sobre las señales de tránsito y otra sobre conocimientos generales del reglamento de tránsito y control vehicular) y una prueba práctica.

¿A poco no es de sentido común cumplir con estos requisitos?  Créanlo o no, en mi querido D.F. lo único que se necesita es presentar la solicitud, pagar los derechos, y declarar bajo protesta que la información presentada es correcta, que se está capacitado para conducir y que se conoce la normatividad en materia de tránsito.  Así de fácil, con la pura palabra es suficiente (chequen el artículo 19 del Reglamento para el Control Vehicular y Permisos para Conducir en el Distrito Federal).

Con esos requisitos y con un poco de ganas, cualquiera de mis abuelos de más de 90 años puede presentarse a sacar su licencia de conducir aun cuando serían un verdadero peligro al volante.  Pero eso sí, lo que más resalta en la página de preguntas frequentes para el trámite de licencias en el D.F. es el método y montos de pago.  Al fin, qué importa que los ciudadanos sepan manejar o no, o que conozcan bien el reglamento, mientras paguen su cuota (que por cierto es como diez veces más de lo que tuve que pagar aquí).

Sin embargo, además de los conocimientos de manejo y el reglamento mismo, también es importante hablar sobre la aplicación de la ley.  Para los que hemos vivido en el D.F., sabemos bien que en ese aspecto la ciudad es una jungla donde no hay respeto por el peatón, los señalamientos de tránsito, la dirección de las vialidades e incluso ni por la figura de los famosos “tamarindos”.  Ésta es una gran diferencia con ciudades no sólo de Estados Unidos sino de otros países más desarrollados económicamente.

Habrá quien diga que los policías de tránsito están mejor pagados y entrenados en países más ricos.  Habrá quien diga que es una diferencia de cultura y educación cívica con aquellos países.  Podrá haber algo de cierto en ambas.  Tanto hay polícias que buscan cualquier oportunidad para pedir “mordida” en lugar de aplicar el reglamento, como hay mexicanos que siempre buscan adaptarse a las nuevas reglas y disposiciones -y que mejor ejemplo que el Plate Flipper, que al parecer te permite “subirte al segundo piso y pisar el acelerador” mientras “evitas ser multado por los radares de velocidad“.

Definitivamente los mexicanos nos pintamos solos para evadir la ley.  Y es en este punto donde para mí se encuentra la gran diferencia entre manejar en México y otros países más desarrollados: “en que la ley se aplica en todo momento y por lo general está encima de todos“.

En Estados Unidos tenemos los casos de actores famosos o personas que pudieran ser “influyentes” y que a pesar de eso terminan en la cárcel -aunque sea temporalmente- por manejar varias veces bajo la influencia del alcohol (DUI, por sus siglas en inglés).   Aunque es probable que muchos conductores aquí sean más cívicos y educados que en México, no es por su naturaleza  o “genética social” sino por los incentivos generados por las reglas bien aplicadas. Veamos algunas razones:

Primero, el simple hecho de tener que pasar varias pruebas de manejo, de antemano genera una conciencia y sentido de responsabilidad.  Segundo, las multas por cometer una infracción no son nada baratas, y no hay modo fácil para zafarse de ellas.  Tercero, mientras más infracciones cometas, más cara es tu cuota de seguro, y viceversa.  Cuarto, la tecnología ayuda a tener una mayor vigilancia del conductor sin necesitar físicamente a más policías -aun cuando siempre habrá soluciones a la Plate Flipper. Quinto, los señalamientos en letreros y el pavimentos están bien ubicados y son visibles (así no hay la de que “yo no vi, poli”). Por último, hay certeza de que la ley se aplica a todos, lo cual genera incentivos para que los demás la cumplan

En México cada vez hay más avances con medidas como el alcoholímetro, los radares de velocidad mismos, o más recientemente la prohibición del uso del celular.  Sin embargo, más allá de estas provisiones lo que importa es que se apliquen por parejo a todos, sin excusa o distinción.

  1. Alfredo, deseo que te encuentres muy bien. He estado al tanto desde el inicio de la publicación de artículos en esta página y quiero comentarte que no me había hecho un poco de tiempo para poder subir unas líneas, pero ahora aprovecho para hacerlo:

    Veo que sigues acordándote de tu México y eso es muy grato; espero que en esos días que mires hacia atrás no te pongas nostáligico, ya que eso no es cosa de “machos”.

    Del artículo del 25 de marzo quiero completar un punto que desde mi punto de vista es relevante y que representa un alto grado de humanidad. Me refiero al caso de que en los EUA en algunos estados además de los factores que indicas que influyen en caso de que algún habitante caiga en alguna infracción; también existe la opción y/o obligación de hacer alguna actividad social para compensar la falta cometida. Estas acciones sociales pueden ir desde apoyar a alguna comunidad con tiempo en enseñanza de alguna actividad civica o incluso aportar alguna actividad a la comunidad a fin de desarrollar la cultura ecológica.

    Este factor lo considero muy importante y me lleva a pensar que una gran diferencia entre las sociedades es la educación que tenemos. Mmmmm…. Como recordar aquellos años en los que ibamos a la escuela y era un orgullo dar el paso a algún peaton o algún vehículo, incluso hasta nos sentíamos muy bien durante todo el día; pero ahora en el Distrito Federal estamos rodeados de personas que sólo pensamos en el acelerador del automóvil y acompañados de la bocina de nuestro carro, sólo les recordamos a los de nuestro alrededor que la preferencia y el paso lo llevamos nosotros y mas vale que nos dejen pasar por que de lo contrario si me “chocas”, mas vale que traigas un seguro, ya que seguramente nunca tendremos la culpa y tendrán que pagarnos.

    Hablando también de los policias, quiero aprovechar este espacio para felicitar el delegado de Coyoacan y en especial al encargado de la vialidad alrededor del Estadio Azteca, ya que el domingo pasado en el partido de tus Aguilas contra mis Pumas, mostraron un operativo que en diez años solo he podido ver en dos ocasiones, ya que en la calle de Las Flores, que bien conozco, no permitieron estacionar a los autos en doble fila y en la zona además restringieron la venta de bebidas alcohólicas. Espero que estos operativos sigan por siempre y que no solo pase la euforia electoral para tener estos controles.

    Por cierto mañana juega la selección de México y me ha tocado escuchar y ver algunos comerciales en los cuales tratan de motivarnos, en el entendido de que el equipo podrá hacer un buen papel. La verdad no sigo del todo el fútbol pero ojalá y que tengamos un buen resultado, ya que este país se merece una buena inyección de motivación en esta época de días difíciles.

    Deseo que tengas un buen viaje y seguimos en comunicación

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  2. Hola Alfredo espero estés bien, como siempre desmenuzas los temas y creo que este acentúa lo que has venido manifestando en otros, respecto a que desafortunadamente en nuestro México las cosas solo caminan a través del dinero, sin importar todos los vicios que las corrompan, total que lo realmente necesario para las “autoridades” es captar recursos para aplicarlos a fines que solo ellos conocen, dígase lo que se diga…pero no es solo culpa de ellos, como no lo es en relación a todos los probelmas que hay, sino que son corresponsables con nosotros, que irónicamente somos más, pero menos en cuanto a voz y voto en muchos tipos de decisiones, que si quisiéramos tal vez se erradicarían o se mejorarían en beneficio real de todos…suena utópico desgraciadamente, pero se te agradece como a muchas otras personas, el hecho de que nos hagas reflexionar…saludos

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  3. Hay mi Alfred, acabo de renovar mi licencia en Veracruz y me dí cuenta, claro, despues de pagar la cuota, que en ésta se incluye el pago de un exámen médico que yo no sé a quien se lo hicieron!! :S

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  4. Como siempre, gracias por sus comentarios. Eso del examen médico está para no creerlo! Para sacar dinero están buenos.

    El tema del servicio comunitario/social como método adicional o alternativo al pago de una multa, me parece buenísimo y es algo benéfico que podemos aprender de nuestros vecinos. Bien pudiera servir para crear mayor conciencia y educación cívica.

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  5. Si las pruebas de manejo para obtener licencia de conducir realmente excluyeran de las calles a los “cafres”, veriamos -todo lo demas constante- menos accidentes viales per capita. La verdad no se cuantos accidentes ocurren en el DF en relacion a areas urbanas similares, probablemente sean mas. Quiza incluso haya un costo en vidas perdidas en choques, por gente que no sabe conducir. Ojala se realizara una investigacion al respecto, una regresion econometrica tomando en cuenta factores como el tipo de calles, la distribucion demografica, edad promedio de los conductores, etc. (para poder aislar el efecto de la licencia de conducir) y asi demostrar la importancia (o en su defecto, irrelevancia) de la prueba de manejo como herramienta para garantizar la seguridad de los automovilistas y ciudadanos en general.

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    • Me encanta la idea de una análisis sustentado en evidencia empírica que pudiera servir de base para reformar la política pública (o no) actual. A las variables que propones, le agregaría alguna(s) que midiera(n) la eficiencia en la aplicación del reglamento de vialidad y tránsito o la corrupción de los cuerpos policiacos. En una de esas no me sorprendería encontrar que -todo lo demás constante- la calidad en la aplicación de la ley tenga también un efecto estadísticamente significativo.

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