Festejo sin emblemas…igual y para el 2021

Septiembre de 2010 por fin llegó, y sólamente nos separan unos cuantos días de la primera celebración emblemática que este año le tiene reservado a México: el bicentenario del inicio de la lucha de  independencia.

Mirando en retrospectiva , 2010 se vislumbraba desde hace una década como un momento mágico hecho a la medida de nuestro país. En un mismo año festejaríamos los aniversarios 200 y 100 del estadillo de la guerra por la independencia y el movimiento revolucionario. Como ingrediente adicional, nos encaminaríamos a ambas celebraciones como una democracia naciente, después de haber vivido la primera alternacia partidista en la presidencia desde que Plutarco Elías Calles fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929. Mejor, no podía pintar la cosa.

Sin embargo, diez años después el país llega bastante raspado a la fiesta. En lugar de vestir traje de gala para la ocasión, se presenta con la misma vestidura desgatada por problemas que no hemos podido solucionar, y que en algunos casos se muestran más agudos que nunca. Peor resulta que la celebración, que debería ser emblemática, se realizará sin elementos emblemáticos que dejen algún tipo de legado para la posteridad, más allá de la verbena y distintas actividades especiales que se han preparando para este “Año de la Patria“.

Para empezar, el bicentenario del “Grito de Dolores” carecerá del elemento emblemático más sencillo que se pudiera imaginar. Un monumento, estatua u obra similar, que deje testimonio y recuerde a las siguientes generaciones sobre el simbolismo y trascendencia de la lucha por convertirnos en una nación independiente.

Por algun momento se pensó que la Torre Bicentenario (o Tin-Larín), promovida por el gobierno del D.F., sería la obra maestra. Después vino el concurso “Arco del Bicentenario” organizado por el gobierno federal, cuyo ganador fue el proyecto “Estela de Luz“, una estructura de dos placas paralelas de 104 metros de alto, recubiertas por placas de cuarzo. Sin embargo, este ícono que embellecerá el Paseo de la Reforma no estará listo sino hasta el 2011. Al parecer, las Torres Bicentenario en Toluca serán de las pocas obras listas, aunque su museo no abrirá hasta octubre.

En contraste, el festejo del centenario del inicio de la lucha de independencia incluyó, entre sus distintas actividades, la inauguración de los monumentos a la Independencia (el Ángel) y a Juárez (hemiciclo). La grandiosidad de aquella celebración reflejaba el deseo de Porfirio Díaz de mostrar al resto del mundo el progreso y avance que había tenido el país durante sus primeras décadas sin conflictos recurrentes desde su separación de España.

Además de la ausencia de emblemas físicos, la fiesta del bicentenario carece de emblemas institucionales que pudieran haber marcado un parteaguas importante en este momento especial. Aunque la economía no daba para monumentos y obra pública, el esfuerzo pudo haberse concentrado en otro tipo de elementos duraderos y más necesarios, como la transformación de las instituciones y leyes que nos rigen. Para dar un ejemplo sencillo, 2010 pudo haber sido el año a partir del cuál los mexicanos pudieran verdaderamente ser votados, como lo establece nuestra Constitución, sin la necesidad de pertenecer a un partido político.

Las candidaturas independientes son sólo un ejemplo. Este año bien pudo haber sido el año de la transparencia presupuestal proactiva, de la rendición de cuentas de gobernantes y partidos, y del fortalecimiento de la democracia.  El año de la competitividad y la lucha contra los monopolios y oligopolios, de la creación de un mejor sistema fiscal y del compromiso por dar servicios públicos de calidad. El año de la lucha contra la corrupción, desigualdad y pobreza.  En fin, 2010 pudo haber sido el año para sentar las bases y compromiso para una verdadera transformación y crecimiento compartido.

Sin embargo, muchos de estos deseos requieren de una gran visión, planeación y capacidad de ejecución, pero sobre todo de un gran amor por México. Quizás, el cumpleaños y momento emblemático no sea el festejo de 189 años de vida independiente, sino el de 200, en septiembre de 2021. Para ese, aún estamos a tiempo de prepararnos para llegar como un país tranformado y con la cara en alto.

Mientras tanto, este 15 de septiembre celebremos como todos los años con un !Viva México!, como tributo a aquellos mexicanos, reconocidos o no por la historia, que desde hace 200 años han luchado por un México mejor.

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