Los 10 mexicanos más corruptos del 2013

corrupcion generalizadaSigamos platicando de la corrupción en México. Como se habrán dado cuenta, es uno de mis temas favoritos y sobre el cual he publicado entradas en más de una ocasión. Esta vez quiero compartirles un artículo que publicó Forbes acerca de los 10 mexicanos más corruptos del 2013.

La lista no incluye muchas sorpresas. En ella cohabitan peces gordos y viejos lobos de mar. A lo mucho, el único cambio que yo le haría sería llamarlos los 10 mexicanos más corruptos de la última década, ya que el actuar de muchos de ellos trasciende el umbral de un sólo año.

Como en todas las listas, hay grandes ausentes. Desafortunadamente, es un ejercicio muy difícil tratar de identificar a los 10 personajes más corruptos de México. No porque haya escasez de candidatos, sino porque la cosecha da para mucho más. En dado caso, me parece que el tema pudiera fácilmente evolucionar hacia una lista de los 100 ó 500 más corruptos del país. En esa lista, entrarían no sólo políticos y servidores públicos sino también empresarios, líderes sociales y religiosos y más. Lo cual es sólo un reflejo de que la corrupción trasciende sectores y no es monopolizada por un mismo grupo.

Mi pregunta y reacción a esta lista de Forbes es: ¿qué debería de hacer el gobierno ante estos casos flagrantes y bien conocidos de corrupción absoluta?

Por un lado, tenemos un tipo de acción como la del caso de la maestrita Elba Esther, la cual está siendo procesada. Sin embargo -y no quiero restarle importancia al caso Gordillo al cual apoyo totalmente-, éste es un ejemplo de persecución selectiva de la corrupción. A la maestra se le encarceló por ser un personaje incómodo para el gobierno actual. La pregunta obligada sería: ¿por qué solamente fueron por Gordillo y no por Romero Deschamps u otros peces gordos?

Por otro lado, tenemos casos tristes en los que la justicia y la aplicación de la ley han fallado. Un ejemplo es el de Raúl Salinas, quien después de haber estado “entambado” durante unos años, salió libre como si no hubiera pasado nada, y para colmo le regresaron su dinero. Por último, tenemos también los casos más deleznables como el de Arturo Montiel y muchos más, en los que no se ha aplicado la ley y al final del día ha reinado la impunidad total.

Ojalá y la propuesta de crear un organismo nacional que enfoque sus esfuerzos en combatir la corrupción ayude de algún modo a enfrentar este gran problema. Sin embargo, como mencioné en mi última entrada, el éxito de la Comisión Nacional Anticorrupción dependerá del liderazgo político que esté detrás de ella y de los “dientes” con la que institucionalmente la equipen para combatir y castigar la corrupción en México. Por el momento, mi postura es pesimista, ya que ningún gobierno en la historia de México ha demostrado un verdadero compromiso y liderazgo para tomar  al toro de la corrupción por los cuernos.

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