Aceptar finalmente quien realmente somos

Hace ya varias semanas nuestro flamante presidente tuvo la gran idea de enviar una carta al rey de España para pedirle se disculpara por el daño que causaron los españoles durante la conquista del México antiguo. Las reacciones inmediatas reflejaron la actual polarización de nuestro país. Por un lado los AMLOVERS defendieron al presidente a morir y argumentaron que otras naciones se han disculpado públicamente con sus antiguas colonias o territorios conquistados. Por otro lado, estuvieron los que ridiculizan y critican cada acción del presidente. En este caso me inclino más a la parte crítica, pues pienso que solicitar disculpas en este tema abre más la herida que nuestro país nunca ha podido sanar: reconciliar nuestro pasado con el presente, mediante la aceptación de que somos resultado de una mezcla de herencia europea e indígena, y que debemos sentirnos orgullosos de ambas.

Pensemos primero si realmente necesitamos una disculpa de España. El sólo hecho de pedirla es negar y no aceptar quienes somos. Solictar una disculpa equivale a pensar que España nos jodió la vida por completo, y que sin la conquista seríamos otros, probablemente mejores. Esto me parece ridículo pues si no era España, hubiera sido Francia, Inglaterra, Portugal o alguien más quien hubiera conquistado el México antiguo. ¿Me pregunto si el presidente está ardido porque tiene que oficiar desde Palacio Nacional en vez de ser el Huey Tlatoani dando su conferencia matutina desde lo más alto del Templo Mayor, sacrificando a todos los fifís o conservadores que no piensan como él?

No con esto niego que la conquista trajo sufrimiento y dolor para los pueblos conquistados, pero también trajo cosas positivas, y hoy somos resultado de ese proceso nada fácil de mezclar dos culturas.

El segundo punto de reflexión es: ¿qué ganamos con una disculpa? ¿Acaso eso va a reconciliar al país? Al contrario, hará que la herida sangre más, dividiendo más a aquellos con mayor herencia europea, los conquistadores dominantes, de aquellos con mayor herencia indígena, los conquistados y oprimidos. Una disculpa es combustible para aquellos resentidos que cada 12 de octubre van y arrojan huevos o pintarrajean la estatua de Cristobal Colón, para aquellos que piensan que nuestros problemas actuales tienen su origen en la llegada de los españoles.

El problema de México es que nunca ha podido salir de esta dicotomía. Seguimos pensando que somos o parte del grupo conquistador y privilegiado o parte del grupo conquistado u oprimido. Tristemente no nos damos cuenta que no somos ni uno ni lo otro. Mayoritariamente somos algo nuevo que surgió de dos culturas diferentes, y si no nos sentimos orgulloso de ello, seguiremos solicitando disculpas que no contribuyen en nada a consolidar nuestra identidad, mediante la aceptación de quienes somos y de dónde venimos.

Anhelo el día en que construyamos un monumento nacional que conjunte y celebre a Cortés y Cuauhtémoc, a Jesús y Quetzalcoatl, a España y el México pre-hispánico. Sólo entonces podremos reconciliarnos como nación. Algo que ninguna disculpa del Rey de España ni de nadie podrá darnos.

Para rematar, sólo digo que resulta inconsistente e incongruente solicitar perdón por algo que sucedió hace casi 500 años, a la vez de dar perdón y amnistía a los corruptos, ladrones y criminales que tanto han hecho daño al país en el presente. Desafortunadamente nuestro presidente polariza y pone el dedo en la llaga en los temas que silenciosa pero históricamente han dividido a México, en vez de reconciliarnos para finalmente aceptar quien realmente somos… Food for thought.

  1. Conoces mi forma de pensar y pues no hay más que ir hacia adelante. No es necesaria una disculpa (no sirve más allá de lo que describiste) y no tiene sustento real (no hay de que disculparse y menos a tantos años de distancia). Hoy deberíamos estar contentos del origen que tenemos (i) xq hace que seamos únicos por la mezcla que mencionas y (ii) simplemente es lo que hay y eso no se puede cambiar…sin embargo, se puede mejorar el estado actual de nuestra sociedad.

    Ideología, la muy de moda polarización, denostación, desacreditación y todo eso que vemos a diario por “ambos” frentes no lleva a nada más que a destrucción…de que? de lo que digan, solo lleva a destrucción.

    por otro lado…crear, juntar, coordinar y construir más allá de los diferentes puntos de vista…ahí está el éxito, aunque también está la complejidad, misma que pasa por querer…y hoy día muchos no quieren, puede ser que no vean ventaja personal o ganancia, pero no quieren y eso solo tiene un efecto…destrucción.

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