Los candidatos ante Estados Unidos y Trump

No sé a ustedes, pero si hay algo que me indigna de sobremanera -especialmente por vivir en Estados Unidos- es que el señor Trump salga a trashear a México a cada rato, sin que nuestro gobierno responda, no sólo con la respuesta tradicionalmente diplomática, sino a la vez con la suficiente firmeza para demostrar que tenemos dignidad y merecemos respeto en una relación de vecinos y socios estratégicos más allá de lo comercial. Peña parece dar señales de vida, después del anuncio de Trump sobre enviar al ejército a reforzar la seguridad en la frontera hasta que se haya construido el muro. Tal vez reaccionó por la coyuntura electoral o porque esta vez Trump se pasó de la raya. Para mí la postura debió ser distinta desde hace tiempo. Ante sus planteamientos absurdos como que México pague el muro, nuestra respuesta debiera ser igual de absurda como aceptar pagarlo, siempre y cuando lo construyamos alrededor de Tejas, California y todo lo que solía ser nuestro territorio. Ante sus exigencias sobre detener el flujo de drogas, exigencias similares de nuestra parte sobre el combate al consumo en su país para atacar el problema de raíz.  Ante las amenazas de salirse del TLCAN e imponer aranceles a las exportaciones mexicanas, no doblar las manos en la negociación y responder con contramedidas en productos que realmente les cueste. En fin, todo esto es para decir que me importa cuál será la postura del nuevo gobierno hacia los Estados Unidos. Como prometí en mi post anterior, voy a revisar las propuestas de los candidatos presidenciales en temas que me interesan. En este turno, toca revisar qué proponen sobre la relación bilateral entre México y Estados Unidos, la cual tendrá a Trump de contraparte, al menos hasta 2020. Aquí lo que encontré.

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Por el menos malo

Hace unos días me llegó por correo mi boleta para participar en la próxima elección de presidente en México. Después de vivir casi seis años fuera del país, se agradece esta oportunidad que ofrece el IFE para que, aunque sea de lejos, los mexicanos en el extranjero podamos participar de este ejercicio democrático al cual tenemos derecho. Sin embargo, en contraste a la alegría por recibir mi boleta electoral, me volvió a la mente un predicamento que llevo tiempo sin resolver: ¿por quién votar?

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Entre votos nulos, abstencionismo y desencanto con la partidocracia

voto nuloAvanzan las campañas y a la par más ciudadanos hablan sobre la necesidad de enviar un mensaje claro y contundente sobre el desencanto y hartazgo con la clase política mexicana.  Algunos han decidido que la abstención electoral será su estrategia.  Quienes no concuerdan con esta acción, a la que catalogan de indiferencia y apatía ciudadana, llaman a demostrar el repudio a la partidocracia en el corazón mismo de las elecciones, las urnas.  Su estrategia: el voto nulo.

Para políticos nulos, votos nulos“, “Yo anulo mi voto“, “¡Voto nulo Ya!“, “Vota por lo mejor: Vota nulo“, “Tache a todos“, “Ya no les creo, por eso voy a anular mi voto“, o “Mas vale voto anulado que un dizque diputado” son algunas de las frases con las que se desaprueban las opciones que se presentan en la elección del 5 de julio.  Las mismas opciones que han decidido defender sus intereses una y otra vez, a pesar de contar con la oportunidad y el mandato de trabajar por un México mejor.

Votar por el menos malo, ha dejado de ser una opción para muchos. Sin embargo, aunque comparto ese sentimiento, me parece que hay algunos puntos a considerar acerca de la opción en voga, el voto nulo.

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Elecciones intermedias: ¿qué está en juego y para quién?

elecciones intermediasDe vuelta, y justo a tiempo para empezar a bloguear acerca de las elecciones que se avecinan en México.  Las campañas ya empezaron y, como se ha hecho costumbre, los partidos políticos han salido dispuestos a darse hasta con la cubeta, con tal de asegurar una parte del ” botín federal” que está en disputa: 300 diputaciones de mayoría relativa, 200 de representación proporcional, y una dieta jugosa por tres años para los suertudotes que alcancen a morder “hueso”.

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